Hablemos de los aditivos
Empecemos por el principio. ¿Qué son los aditivos y para qué se utilizan?
Los aditivos son sustancias añadidas a los alimentos para mejorar su conservación, apariencia, sabor o textura. Y, sí, también se usan en alimentación para perros y gatos. Aunque también hay aditivos naturales, menos problemáticos y sobre los que hablaremos en otro momento, en este post vamos a poner el foco en los artificiales, que son los que pueden ser más perjudiciales, especialmente si se ingieren de manera continuada.
Los aditivos artificiales más comunes en piensos y latas son los conservantes, colorantes, saborizantes, edulcorantes y fosfatos. Te contamos más de cada una de las familias.
1. Conservantes químicos. Los más frecuentes son el BHA, BHT y la etoxiquina.
- BHA (hidroxianisol butilado) y BHT (hidroxitolueno butilado): se usan para prolongar el buen estado de los alimentos al prevenir la oxidación de las grasas. Sin embargo, hay que tener especial cuidado con ellos ya que hay estudios que sugieren que su consumo continuado podría estar asociado con problemas de salud como alergias o incluso cáncer.
- Etoxiquina: es un conservante prohibido en toda la UE después de una alerta de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria en 2017. Como los dos anteriores, se usaba para prevenir la oxidación de las grasas y prolongar por tanto el buen estado de los alimentos, pero se vio que podría ser tóxico para el hígado y los riñones, entre otros efectos perjudiciales. Recuerda que está prohibido. No deberías verlo en ninguna etiqueta.
2. Colorantes artificiales: se incluyen para hacer los alimentos más atractivos para los dueños, aunque paradójicamente las mascotas no perciben los colores de la misma manera que nosotros. Por muy bonito o divertido que te parezca un producto, recuerda que colorantes como el Amarillo 5 o Rojo 40 han sido relacionados con hiperactividad y reacciones alérgicas.
3. Saborizantes artificiales: mejoran el sabor del alimento, pero suelen enmascarar ingredientes de baja calidad. Algunos saborizantes pueden provocar irritaciones gástricas o problemas digestivos. Uno de los más emblemáticos es el glutamato monosódico (MSG), que puede provocar diarrea, náuseas o problemas digestivos en animales sensibles.
4. Endulzantes. Ingredientes como el jarabe de maíz se usan para hacer los alimentos más palatables, con mejor sabor. Es frecuente encontrarlo en algunas latas y golosinas, pero puede contribuir a la obesidad, diabetes y caries en mascotas. Explora el universo de las chuches saludables. En nuestra tienda OK Mascota tienes muchísimo donde elegir.
5. Fosfatos. Son comunes en las latas de alimentos húmedos, actúan como estabilizantes y mejoran la textura. Su consumo excesivo puede sobrecargar los riñones y causar problemas a largo plazo.
Los peligros ocultos
Aunque la cantidad de aditivos en cada ración es pequeña y así se subraya siempre para autorizar y comercializar estos químicos, no podemos perder de vista que un consumo diario y prolongado puede acarrear muchos problemas para nuestros animales. La acumulación en el tiempo y el efecto cóctel que se crea al mezclarse unos con otros en el organismo no se analiza, y supone un riesgo para la salud que es mejor prevenir. Evita los aditivos artificiales todo lo que puedas, porque es posible. En OK Mascota tienes una gran variedad de comida seca, húmeda y cruda sin químicos añadidos.
¿Cómo elegir un alimento más seguro?
• Lo primero de todo, lee las etiquetas y opta por comida sin aditivos artificiales. En el mercado hay una oferta grande de productos “limpios”.
• Busca conservantes naturales: ingredientes como la vitamina E (tocoferoles mixtos) y la vitamina C (ácido ascórbico) son alternativas mejores. En otro post entraremos más detalladamente en los aditivos naturales.
• Evita los colorantes y saborizantes artificiales: estas sustancias solo sirven para disfrazar y enmascarar un producto de baja calidad. Escoge para tu perro o gato comida buena, con pinta apetecible y palatable por sí misma. El secreto está en los buenos ingredientes.